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John Milton, foto del Porvenir.com Patético. Resulta, en pocas palabras patético mirar un show que toma algo serio como es la hipnósis, y la transforma en un circo, en un espectáculo cómico de baja categoría. En Agosto el auto proclamado "Mentalista" se presentó en un programa llamada "Foro Al Tanto", dónde supuestamente se debatiría el tema de la hipnosis versus un psicólogo hipnoterapeuta serio. Ver este lamentable espectáculo valió poco la pena. A esa hora pasan uno de mis programas favoritos: The Big Bang Theory, y el sacrificio no valió la pena.
Lo único que el programa del foro al tanto demostró, es lo que ya sabíamos. Que un chileno criado en Guadalajara con tonito de sabelotodo hacía su espectáculo en un foro plagado de paleros. Sí señores, ya varios de los que pasaron al frente son conocidos en sus espectáculo, empezando por la señora pasada de peso que hacía como que se desvanecía, hasta el "hombre aguja" a quién en los shows le clava irresponsablemente una hipodérmica de lado a lado. Este mentalista parece desconocer las múltiples terminales nerviosas que surcan la mano, y el daño irreversible que puede ocasionar si daña un nervio. Otro asunto, y este le concierne al mentalista; ¿Ha escuchado hablar de las enfermedades de trasmisión sexual? Algunas se trasmiten por la sangre, tales como el hepatitis C y el VIH. Esto lo comento porque lo vi ingenuamente limpiando la sangre que brotaba de la herida del "voluntario" sin usar guantes. Hay casos registrados de contagio a través de diminutas heridas de la cutícula señor "Milton", convendría que se checara. Obvio cuando el especialista explicaba científicamente el proceso real de la hipnosis sobre la consciencia el público abucheaba, (Sólo había que hacer un censo socio económico para entender esto). El especialista desmintió con bases científicas las patinadas argumentadas por el mentalista y lo corrigió en diversas ocasiones cuando el "hipnotista" utilizaba términos erróneos. Ahora bien. Analicemos los currículos de ambos panelistas: John Milton (nombre artístico), aunque menciona en múltiples ocasiones que "Sí estudié" (sic) no señala en que instituto aprendió sobre la hipnosis, probablemente fue aprendida de su padre que con el nombre artístico de Taurus Do Brasil monta espectáculos desde finales de los setentas similares a los de su hijo. Milton (nombre artístico) estudió mercadotecnia, y hasta ahí llega su preparación formal. Si estuviéramos equivocados sería conveniente que desmintiera a este foro presentando los títulos y las credenciales que lo acrediten como una persona que realmente recibió una preparación formal, y así retirarlo de la lista de fraudes de este foro. El otro panelista fue el Psicólogo Ricardo Figueroa con quién he podido intercambiar en alguna ocasión impresiones en eventos de perfil científico y en simposios. Y antes que el señor Milton empiece con su teoría de la conspiración dejo por escrito que ni trabajo para el psicólogo ni soy amigo cercano. El señor Figueroa es psicólogo titulado, maestro en ciencias del comportamiento y terapeuta certificado por el Instituto Milton Ériksson (Ojo, el Milton de este Milton si es de verdad, y es el creador de la terapia Eriksoniana, nada que ver con el nombre artístico del señor Hipnotista) El profesor Figueroa ha prestado sus servicios en instituciones tan serias e importantes como la clínica del dolor del Doctor Aréchiga, dónde han usado la hipnoterapia para mejorar la calidad de vida de pacientes terminales. En la clínica del dolor ayudan a las personas que sufren enfermedades incapacitantes cuyos dolores son insoportables para una persona común, aquí se ven los usos médicos y reales de la hipnosis, no las payasadas que se ven en el show del "mentalista." Como se puede comparar, nada tenía que ver un panelista con el otro. Y era obvio que la rechifla con la que atacaban al profesor Figueroa respondía tanto a los paleros, como al perfil de los espectadores que en su gran mayoría deseaban sólo un show cómico en el cual veían a malos actores tocando instrumentos musicales invisibles. Lamento decir que en parte el Profesor Figueroa también tiene culpa, ya que no debió de haber aceptado el presentarse a compartir los micrófonos con semejantes personas que con tonitos sarcásticos y soberbios hacen reir al público, haciendo parodias mal logradas de comediantes como Polo Polo. No nos molesta el show, el espectáculo, los animadores de masas que ayudan a la sociedad a olvidarse un poco de sus complejos problemas. Lo que nos molesta es cuando este tipo de Showmans se ponen el saco de científicos, de especialistas, y vomitan disparates confundiendo a las personas con escasa educación. Nos molesta cuando bajo mentiras hacen que el escaso dinero de algunas personas vaya a engrosar las gruesas carteras de farsantes que dicen que pueden: Hacer que una persona baje de peso, deje el cigarro, sea mejor estudiante o se cure de alguna enfermedad. Eso, resulta patético. Atentamente: El Fraude Jocoso. |